LA GENEROSIDAD DE ESCRIBIR

Dice Antonio Gala que si volviera a nacer no escribiría. Dice que ¿porqué iba a dedicar su vida a contar a los demás lo que él mismo ya se sabe? Parece hacer un balance que no le ha compensado con la entrega personal que le exigió escribir, le sale una cuenta de resultados negativa. Se lamenta de que no le han cuadrado ni el prestigio ni el renombre con la ausencia de un gran amor. No le ha bastado que lo quieran tantos en la calle, pero nadie en su casa.

Salvando las distancias con tan insigne autor, entiendo a mi admirado Antonio Gala, porque a mí lo de escribir me cuesta cada vez más, sobre todo cuando pienso que entre quienes me leen hay un porcentaje de tontos que siempre entienden lo contrario de lo que digo, que nunca se enteran de nada, como si fueran los traductores inútiles de mi idioma. Desmoralizan.

Reconozco que no tengo vanidad ni ambición para escribir, que mi única y gran ambición en la vida ha sido conseguir el amor de verdad, el que tengo. Si escribo es sólo gracias a una enorme capacidad natural de darme a miles de personas que me lo piden, que lo esperan de mí. Si no fuera por ellos y sólo por los tontos, me hubiera convertido ya en un tremendo egoísta sin palabras que publicar.

Pepe Fuertes

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