DE SERRAT A LA DIADA

El gran hilo conductor de mi vida siempre fue la música. Por  eso entiendo perfectamente eso de que todos llevemos una banda sonora como fondo de nuestras mejores escenas. Tengo una cultura de audio. Y en ella localizo la primera vez que, siendo un niño, tuve conciencia de que Cataluña era diferente al resto de España. Corría 1968 cuando Serrat dijo que no iba a Eurovisión si no cantaba en catalán. No fue, claro. Imposible con Franco. Cuánto le deberá siempre Massiel al catalanismo que forzó la espantá de Serrat, que estuvo vetado varios años sin poder aparecer en TVE, la única tele posible de entonces. Cualquier otro y en esas circunstancias probablemente se hubiera hundido en su carrera. Pero Serrat era mucho Serrat Su talento  avanzó imparable, ese raro y extraordinario talento que no detienen ni los tanques. Pudo con todo. Le dejamos poder con todo porque necesitábamos un Serrat en nuestras vidas.

Casi cincuenta años después no tenemos que ir a Londres con el “La, la, la”, pero tan machacona como aquel estribillo me sigue llegando la persistente voz de un pueblo empeñado en declarar que se siente diferente. Esto no es nuevo, no nos puede pillar de sorpresa. ¿Otra vez va a ser Massiel la solución?

Pepe Fuertes

 

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