ESTABA SEVILLA…

Estaba Sevilla en uno de esos momentos, en uno de esos días, en los que Sevilla está sin estar. Estaba Sevilla saliendo de vacaciones, camino de las playas, huyendo de estas calores. Estaba Sevilla en una de esas veces en las que “está llorando Sevilla y ni Sevilla se entera”.

Se ha muerto don Pedro Morales acabando junio. Se ha muerto cuando no eran ni marzo ni abril. Se ha muerto sin tiempo de azahares, entre un olor de jazmines y damas de noche. Se ha muerto sin cera en los adoquines, con riegos de patios y arriates cuajados de un denso verano. Se ha muerto sin la Paz por el Parque, la Macarena en La Alameda o Montserrat por el viejo compás de San Pablo. Se ha muerto entre un silencio de marchas de Soria 9 que ahora no estaban sonando.

Estaba Sevilla sin estar. Y esta noticia de junio con toque de Lágrimas en la Giralda, le llegará a Sevilla por Semana Santa, cuando alguien pregunte mirando el varal delantero de un palio:

-Ese crespón negro, ¿por quién es?

-Ese crespón negro es por don Pedro Morales.

Sevilla será entonces la hermosa anacronía de la noticia de una muerte de junio que se dará a sí misma en primavera, cuando la Paz cruce el Parque con su marcha, cuando La Macarena pase bajo su arco al salir, o cuando Montserrat suene en la real partitura de los leones y castillos de su manto.

Estaba Sevilla distraída y ocupada en la doblez del equipaje de su estío. Pero cuando le lleguen los días de desenfundar túnicas y antifaces, cuando le florezca la próxima Semana Santa, un luto vendrá mecido de gloria en la triste noticia de este verano que traerá el gozo de un palio por primavera.

Pepe Fuertes

ESPERANZA MACARENA de Don Pedro Morales

 

 

 

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