RAPHAEL EN SEVILLA, SIN UN ADIÓS

Cualquier día dejo de escribir a ustedes de Raphael; a ustedes, los que han llegado a afirmar desde todo el mundo que soy quien mejor lo hace; a ustedes, quienes me dijeron un día que escribo sus aplausos; los mismos que desde Rusia me nombraron su corresponsal de honor en Moscú; aquellos que me compararon con el artista como si fuéramos el anillo y el dedo, él cantando y yo contándolo. Y dejaré de escribir a pesar de que hasta el propio Raphael me dijera que “hacía muchos años que nadie escribía así de mi persona y de mi trabajo”. ¡Tela viniendo de un hombre que va generando en sus giras internacionales páginas y páginas de mil periódicos! Pero ni eso podría detener que cualquier día deje de escribir de Raphael. Ni siquiera que mi admirada y querida Natalia Figueroa me haya declarado tantas veces, por lo que digo de su marido, que “leer algo muy bien escrito es cada vez más difícil”. Pero cualquier día…

Y es que en una de estas, como en los conciertos de los últimos  días en Sevilla, tendré que rendir mis letras ante sus pies sobre el escenario lo mismo que antaño le arrojaban cientos de flores. Y lanzaré mis últimas palabras como claveles el día en que me quede sin saber explicar más qué es esto de alguien llamado Raphael, una raza que se extinguirá con él. Acabará teniendo razón el dramaturgo Joaquín Arbide, que en nuestros diálogos radiofónicos me declaró que para Raphael va a haber que inventar una categoría más allá de ser artista.

Raphael se ha convertido en un desafío al tiempo, en una auténtica lección humana para tanta gente que se hace más mayor de lo que les corresponde. Raphael es un prodigio de la genética, un caso asombroso de juventud de setenta y cuatro años.

En su tour “Loco por cantar”, Raphael ha sido capaz de formatear a su público, de eliminarle los datos, de cambiarle la asignación de archivos. Un auténtico acto de valentía y de peligroso riesgo. Un triple salto mortal sin red. Sus facultades para apostar son tan fuertes que podría variar hasta el sabor de la Coca-Cola y se seguiría bebiendo en todo el planeta. Es incontestable ya el principio de que con Raphael la materia musical no se crea ni se destruye, simplemente se transforma.

Un admirador clásico por inercia como yo, nunca hubiera podido imaginarlo hasta los extremos en los que he sido testigo de sus atrevimientos: desde una indumentaria rockera hasta la recreación de las joyas de su repertorio invitadas a un nuevo sonido más contundente y percutor, que sólo concilian los antiguos arreglos en calidad de lejanos ecos del principio de su carrera, como en “La noche”, evocada con apuntes de Adamo. O versiones de antiguos éxitos imposibles de advertir en su aproximación hasta que no dan la pista de los primeros versos, como en “Adoro” de Manzanero. En algún caso resurge el Raphael más puro, como al interpretar “En carne viva”, gracias a que la inspiración de su clima proviene claramente del carácter magistral que le imprimió el concepto sinphónico. Y guiños descarados desde la década de los 60, cuando en “Vive tu vida” resucitan desde la cámara negra del escenario secuencias de esa interpretación en el cine.

Ha sido todo un hallazgo experimentar como nunca que Raphael es mucho Raphael, que Raphael es tan Raphael como para redimir en directo a algunas recientes canciones que discográficamente han resultado sin adicción para parte de su público, el que lo confiesa con la voz baja de lo íntimo para no rozar la pulcritud de una trayectoria histórica en la música latina, una trayectoria inalterable que ya no puede verse afectada por nada. Termino comprendiendo que es Raphael en vivo, por encima de todo, quien engancha. Tener carisma produce estas sensaciones irrazonables, esta ilógica del éxito, estas contradicciones entre la indiferencia por un disco y la emoción que provoca cuando él está delante y lo transporta desde el estudio al escenario, cuando lo dota de todas sus verdades. En un disco de Raphael no puede verse cómo apaga la luz de cada septiembre.

Raphael cruza ahora por la etapa de los premios a toda una vida, aunque su vida aún no esté completa y todo haga pensar que le queda mucho. Dice que no hará jamás una gira de despedida, que sin previo aviso se tomará unas largas vacaciones. Pero esa declaración es en sí tenernos ya avisados.  Por eso en las butacas, los de siempre nos miramos ya como sin querernos mirar, como si el agua se escurriera de las manos,  nos miramos con el tiempo que implacable va pasando, con el brillo indisimulable de que “en la vida nunca hay nada para siempre, ya lo sé”. Dios mío, que al fin y al cabo es tuyo,  que sea muy tarde cuando Raphael se vaya loco por cantar y sin un adiós.

Pepe Fuertes

12 Comments en RAPHAEL EN SEVILLA, SIN UN ADIÓS

  1. Marilu Alay // 28 Mayo, 2017 en 15:34 // Responder

    Impecable, como siempre. Nadie lo describe mejor.!!!

  2. Martha Moreno // 28 Mayo, 2017 en 15:57 // Responder

    Nadie mejor que tú para escribir sobre Raphael, Pepe tienes la sensiblidad de un fan, pero al mismo tiempo el buen hacer de un comunicador que expresa lo que muchos sentimos cuando vemos los conciertos de Raphael, sobre todo este LOCO POR CANTAR, que por lo menos a mí me dejó sin palabras, porque es diferente, innovado, fantástico, me reafirmo cada vez más que no me equivoqué cuando le empecé a seguir porque RAPHAEL ES EL MEJOR!!!.

    Enhorabuena Pepe por este fantástico artículo.

    Martha Moreno

  3. Un Ártico querido Pepe impecable, no puedo estar más de acuerdo con tigo. En el mundo entero se te reconoce el bien hacer de tú trabajo,pero tampoco se olvidará en el mundo entero la traición que hicisteis a un amigo como tú has dicho de Raphael bien as presumido de su amistad y su familia. Ya ves Infinitos Bailes lejos de lo que tú digistes está teniendo un Éxito APOTEÓSICO. Unas DISCULPAS PÚBLICAMENTE sería lo correcto.

  4. Pepe Fuertes Pepe Fuertes // 28 Mayo, 2017 en 17:21 // Responder

    Querida Celes, si no puedes estar más de acuerdo conmigo en este artículo, supongo que eso significa que abarcas todo su contenido, que también toca de lleno a “Infinitos bailes”. La discrepancia no es ni infidelidad ni traición. Y apropiarte de la opinión del mundo entero es un puro exceso, porque el mundo no cabe en el raphaelismo radical que tantos raphaelistas deploramos. Ni el propio Raphael, mi amigo ciertamente, se ha sentido traicionado, además de ser lo suficientemente inteligente como para no ignorar que el ARTE con mayúsculas siempre fue discutido. No voy a disculparme sobre lo que sigo pensando, ni tampoco a un minúsculo grupo que no llena por completo ni la primera fila de uno de los conciertos. Hablo lo suficiente con el público de Raphael, del que formo parte, para saber lo que se piensa de este disco o de cualquier otro. Y el éxito APOTEÓSICO no es de “Infinitos bailes”, sino de Raphael; como siempre, el éxito es de Raphael en directo. Gracias, en cualquier caso, por dedicar tu tiempo a leerme y a escribirme. Palante!

  5. Maravilloso Pepe y….. que nunca dejes de escribir de él.

  6. Mire usted cuando me refiero al mundo entero, hago heco asu propia pluma al referirse a todo elmundo,como el que mejor escribe de Raphael.Los Éxitos siempre son de RAPHAEL,los compongan quien los compongan. Sin duda su gira LOCO POR CANTAR,es un ÉXITO APOTEÓSICO.

  7. Gracias!

  8. Raphael acaba de irse, y Sevilla ya esta esperando verlo de nuevo.
    Gracias Pepe por como escribe de nuestro Raphael.

  9. Elena Laura Tellez Giron Tavares Elena Laura Téllez Girón Tavares // 28 Mayo, 2017 en 21:45 // Responder

    Querido Pepe:

    ¡Me encantó!
    Como siempre has tocado fibras muy sensibles y tus palabras me han dejado envuelta en un maravilloso ambiente.
    Continúa escribiendo como lo haces, continúa llegando a los corazones y tocándolos con emociones hermosas.
    No sólo con lo referente a nuestro Raphael del alma; todo lo que escribes es maravilloso. Ya quisiera uno poder plasmar en palabras los sentimientos, admiración, gustos.
    Una vez más, muchas gracias Pepe Fuertes.
    Un abrazo entrañable.

  10. Mirtha Herlein // 29 Mayo, 2017 en 00:06 // Responder

    Excelente artículo,Pepe, pero nunca nos dejes de escribir de Raphael, en todo caso andate a la playa con él y seguinos contando… Y la raza Raphael no se extinguirá nunca porque estamos nosotros, y siempre habrá un disco del Rapha a mano, y si bien ahora Infinitos bailes no tiene comparación con las joyas de la corona, estoy segura de que algún día llegará a ser un disco de culto. Y ya, no demos más vueltas, digamos las cosas como son: RAPHAEL ES DIOS, te lo dice una atea convencida. Besos y abrazos desde Bs As- Argentina. Me encantaría conocerte, a ver cuando nos comemos un asado.

  11. Me quedo con algunas , muchas líneas que escribes como mías y por razones ( saltan a la vista y al corazón) de cualidades al escribir,soy incapaz de expresar con tanto detalle ,identidad fiel ,la admiración, el amor y la conciencia de ser testigo del impacto Raphael, casi con la boca abierta, dejando que su arte me envuelva . Sin exagerar, la fortuna está a mi favor.
    Me ha encantado este artículo y por favor ningún adiós que ya hay suficiente silencio para el buen gusto y hacer.

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